lunes, 28 de marzo de 2011

LA AMISTAD TECNOLÓGICA, DEJA MUCHO EN EL TINTERO

(Para oír mientras lees la entrada): "You've got a friend"

No hace mucho tiempo, vino mi madre a visitarme. Como anécdota de su viaje en tren, me contaba que como compañeros de viaje llevó un chico joven que no levantó la cabeza de su ordenador portátil y una persona de cierta edad que comentaba lo que les cuento a continuación. "Vamos a ver, y yo digo...y se rompe el "cacharro" ese y ¿qué hacen?. Esto no es lo que era, como va a ser igual ver a un amigo y darse un abrazo, o a un familiar y darse un beso, que ponerlo en un mensaje de esos."


Ha pasado aproximadamente un mes de aquello, y sin embargo en estos días me viene la reflexión a mi cabeza. Últimamente es cierto que sabemos mucha información de nuestros amigos: que si han estado aquí de viaje porque han puesto sus fotos en facebook, que nos hacen saber que somos su mejor amigo y nos lo dicen con una bonita presentación estándar que nos mandan en un archivo adjunto a un correo electrónico en el que nos piden por favor que se lo mandemos de vuelta para saber que para nosotros ellos también son grandes amigos, que conozco sus opiniones o incluso sentimientos acerca de ciertos temas porque escriben un blog (véase este caso, aunque el mío andaba bastante abandonado) que seguimos con más o menos asiduidad,...Pero, ¿hasta qué punto no se enfrían las relaciones porque andamos tan ocupados en dar esa información a todos nuestros amigos que no nos queda tiempo para mimar las amistades como se merecen, y no es mejor hacerlo a la antigua usanza? Y con antigua usanza me refiero, quizá no ya a tener que verse físicamente, que sería lo ideal pero que puede resultar imposible porque estamos muy muy ocupados con el trabajo, los niños, la familia, etc...Sino simplemente a una llamada de teléfono sin prisas, a escribir una carta postal (aún conservo una caja llena de ellas) en la que solo el hecho de reconocer la caligrafía de nuestro amigo (a la que me habitué porque recibía una carta casi con frecuencia semanal suya en el pasado antes de que este invento de internet acabara prácticamente con el correo ordinario, porque estudié con él un montón de años en el colegio, instituto o facultad y me prestó sus apuntes en múltiples ocasiones...y la distinguiría entre un montón de caligrafías) nos trae un pedacito de él en el sobre. Por no hablar de lo bonito de una postal cuando el amigo está de viaje en tierras lejanas y lo atractivo de curiosear un sello diferente. Y claro, si ya podemos tomarnos un café o cerveza juntos sería lo máximo de lo que quería expresar con "antigua usanza". Creo que las nuevas formas de comunicarnos nos acercan, sí, cierto, pero por otro lado van creando un vacío en las relaciones de siempre que estamos dejando que se hagan cada vez más frías.


Pero pienso que no todos opinaréis igual, así que mejor podría expresar mi sentir diciendo que a mí esta nueva forma de llevar la amistad, que resumo en el título de esta entrada como "amistad tecnológica", me llena menos, me hace sentir más en "soledad acompañada".


Y para todos vosotros amigos, de siempre y de ahora, os dejo reflexiones escritas al respecto mucho mejores que la mía. La primera (1), la conoceréis ya muchos de mis mejores amigos (la he usado siempre que, desde que la leí, he tenido que definir el sentimiento de amistad), la segunda (2) me llegó precisamente no hace demasiado tiempo por correo electrónico. En cualquier caso, de una manera u otra, deciros que tener noticias vuestras por cualquier medio siempre me da mucha alegría. Y para despedirme, usando el verso de Benedetti, "Compañera (entiéndase también -o) usted sabe que puede contar conmigo..."