En respuesta la sección "La imagen" de Juan José Millás en El País Semanal de hoy, 10 de abril de 2011. (ver imagen-artículo)
Estimado Juan José:
Soy una fiel seguidora de su espacio "La imagen" del El País Semanal de cada domingo. Probablemente nunca la vida me regale el placer de conocer a alguien de su nivel intelectual ( o sí, quién sabe), pero si lo hiciera, me encantaría tener una gran charla sobre la imagen y su artículo de hoy 10 de abril. En este espacio (en el que aún no sé si tengo limitación de caracteres) no puedo expresar todo lo que he sentido al leer su artículo titulado "La corrupción y Dios" junto a la imagen del señor Camps haciendo una reverencia al arzobispo de Valencia, Carlos Osorio.
Cierto es que la Iglesia está formada por hombres (entiéndase seres humanos, no soy de las que digo hombres y mujeres para referirme a los primeros) y como tal es imperfecta. Pero lo que me parece imposible es juntar la palabra corrupción y la palabra Dios, en un titular que lo único que conseguirá es generar más comidillas y odio entre aquellas personas que no son capaces de respetar a la Iglesia fundamentando su intransigencia en todas sus imperfecciones humanas, y mucho menos de de reconocerle todas sus cosas buenas, o sea, en resumen que no son capaces de ver que "de todo hay en la viña del Señor".
Precisamente en el evangelio de hoy Jesús (Dios, para los creyentes) se acerca al cuerpo corrupto de su amigo Lázaro que llevaba cuatro días muerto y lo resucita (escena tan magníficamente pintada por Caravaggio). Ese es el Dios y la Iglesia en la que muchos creemos y de la que nos sentimos parte, un Dios, que si se acerca a la corrupción es para dar resurrección, dar perdón.
Me parece, señor Millás, desde mi más humilde opinión, que con su titular de hoy puede ofender a gente que solo podemos vincular la palabra Dios a la palabra perdón.
No hace poco, sentía en mi interior estas contradicciones que subyacen en su artículo, pero tuve la suerte de que una buena persona me recordara las palabras de Santa Teresa en las que dijo que "al fin muero siendo hija de la Iglesia", ella que tuvo que sufrir incluso hasta su persecución.
No quiero alargarme más. Pero creo que ha sido un titular no muy acertado, que se podría parecer a que yo me dejara envolver por todos los anuncios y artículos de belleza, consumo, etc...que inundan cada domingo El País Semanal, asociándolo a una revista "rosa", en cuyo caso dejaría de comprar evidentemente, y me perdiera todos los maravillosos artículos y reportajes que nos ofrecen gente como usted, Maruja Torres, Almudena Grandes, Javier Marías,...(todos, los sigo a todos, los no nombrados también). Pues de igual manera no podemos renunciar a todo lo bueno que tiene la Iglesia porque tenga "fallos" humanos, que nunca divinos. Mi más sincero respeto y admiración por toda su producción literaria y periodística. Seguiré cada domingo yendo rápidamente a buscar "La imagen" de El País Semanal, y ahora he descubierto este espacio comunicación con usted que desconocía.
Buen domingo.
