Ayer fue una de esas veces que uno va al cine sin mirar la cartelera, en último caso hubiera visto Titanic en 3D por aquello del aniversario. Lo que no esperaba es que iba a ver una película tan buena. Debo reconocer que no es de las de mi estilo, porque tiene violencia a montón y en un momento de la peli estuve a punto de salirme, por no contaros la de veces que me tapé la cara. Así que dírán ustedes que entonce porqué me gustó. "Grupo 7" me ha gusta por varios motivos.
El primero de ellos por la excelente interpretación que hacen los actores que participan en ella. En especial Antonio de la Torre en el papel de Rafael. Me pregunto cómo se pueden decir tantas cosas con la mirada. Ya me encantó en "Azul oscuro casi negro" (Goya, 2006), pero en esta nueva película veo que es un actor capaz de interpretar muy distintos registros y bordarlos.
En segundo lugar el argumento no me dejó indiferente. Sevilla, años de preparación para la Expo'92, hay que limpiar la ciudad de droga para dar una imagen impecable al mundo...Los humanos somos capaces de intentar "acabar" con un problema no por lo que el problema representa en sí, sino porque el escaparate hacia los demás sea más atractivo. Porque en la mayoría de los casos el problema no se acaba. Hoy sin ir más lejos, una de las noticias del día ha sido que las costas andaluzas siguen siendo puerta de entrada para la droga en Europa. Han pasado 20 años desde aquella época frenética de construcciones faraónicas en la ciudad: puentes, carreteras... Desde la crisis actual cuesta recordarlos. La situación ha cambiado pero el gran problema de la droga sigue existiendo y en mucho casos con la misma crudeza o más que se refleja en esta historia.
En la película, cuatro policías que forman un grupo de operaciones antidroga se dejan la piel en su trabajo para que su jefe se ponga medallas. Cada uno de ellos tiene su verdadera motivación, tan profunda en algún caso que les lleva a jugársela demasiado.
Pues como decía al principio, dura por su violencia, pero merece la pena verla.
