miércoles, 14 de febrero de 2018

LOS CAMPAMENTOS BASE


           Dar forma de palabras escritas a los sentimientos puede ser más importante de lo que se pudiera pensar. La mayoría de las veces se acaba por no hacer esta transcripción por falta de tiempo y se está, con ese descuido o dejadez, echando a perder la perdurabilidad de los mismos, porque esos sentimientos son y serán los mismos por siempre, en cuanto que ligados a un instante concreto de nuestras vidas, y aunque el instante quede atrás y las circunstancias cambien, sin embargo a los sentimientos no se los podrá ya, una vez escritos, llevar el viento. Así fueron los sentimientos experimentados cuando no hace demasiado tiempo fui elegida como consejera de alguien que atravesaba por circunstancias complicadas en su vida y me eligió para pedir consejo.



         En ocasiones se viven situaciones en las que nos quisiéramos dividir en dos seres, para poder llamar a escena en cada instante al que lo hiciera mejor según las condiciones de contorno. Y es que a veces, la obra es tan compleja que nos exige dos personajes para un solo actor, en definitiva, ser juez y parte. En algunos momentos se hace un poco complicado ser dos en uno, pero si se hace el esfuerzo es porque se tiene claro que merece la pena y la vida nos lo pide. En esta tesitura nos suelen poner sin darse cuenta nuestros amigos cuando nos piden consejos y ayuda en asuntos cruciales de su vida. Pero claro, ‘el que aconseja no paga’.


          En la vida hay situaciones que nos conducen a verdaderas metamorfosis. En ellas nos tomamos tiempo para aclarar ideas, sentimos como nuestra cabeza gira 'en modo lavadora' y finalmente tomamos decisiones más o menos acertadas que intentamos poner en marcha con nuestra máxima energía. En esa toma de decisión es donde hacemos o nos hacen partícipe nuestros amigos. Es fundamental que si se accede tanto a ser consejero como aconsejado se haga de manera práctica, como se suele decir clara, concreta y concisa, con humildes consejos.

           Sea cual sea el consejo que se nos pide es bueno acompañarlo de esta historia a modo de recordatorio de que toda meta es alcanzable si nos lo proponemos y si no olvidamos que las alternativa son múltiples, variadas y válidas al mismo tiempo:


            Imaginemos que somos unos alpinistas y nos proponemos subir el Everest. De primeras no sabemos si se conseguirá, pero ese es el objetivo inicial. Bueno, pues nadie intenta algo de tanta envergadura como subir el Everest de un plumazo, probablemente fracasaría. Para todo buen alpinista son fundamentales los 'campamentos base', esos a los que se puede regresar en situaciones de peligro y desorientación, para ponerse a resguardo, tomar avituallamiento y volver a intentarlo en la jornada siguiente o desistir del intento.

              Con esta metáfora de los 'campamentos base' se intenta transmitir al angustiado aconsejado  que hay muchos escenarios posibles que deben dar tranquilidad y ganas para intentar la cima.

             Campamento 1. En este punto del camino, se vivirá cada día sin ningún tipo de agobio y disfrutando, tomando un tiempo para valorar y tomar decisiones sinceras.

            Campamento 2. En esta segunda parada, si las fuerzas indican que no se puede más en un momento dado, se dirá y se desistirá del intento sin más amargura. Aunque la existencia de este segundo campamento parececiera que supone que ya se va al intento partiendo de una derrota, aporta la tranquilidad de saber que es una posibilidad más.

 

              Y como no, el ingrediente que no puede faltar en la mochila es la honestidad en el análisis de cómo es la situación en cada momento de la aventura, para saber en qué punto del camino se está en función de nuestras fuerzas y hacer partícipes a todos los miembros de la expedición, de eso depende el éxito o el fracaso de todos.

 

                Si el interior dice NO, será mejor que no se intente, no se puede luchar contra uno mismo, lo sabemos de sobra en las experiencias ya vividas. Pero una buena cosa antes de decidir sí o no sería tomar dos hojas y escribir en una qué se pierde si no se intenta y en otra qué se pierde si se intenta. Eso hará ver cuál es la solución. La que se tome hay que tomarla sin dramas y sabiendo que si esta cumbre no se logra  hay muchas más cimas y escenarios en la vida, no es una pérdida, sino una transformación. Y si se logra se estará más cerca de la felicidad.