Dice una leyenda árabe que dos amigos viajaban por el desierto y discutieron. Uno acabó dando al otro una bofetada. El ofendido se agachó y escribió con sus dedos en la arena: " Hoy mi mejor amigo me ha dado una fuerte bofetada en la cara ". Continuaron el trayecto y llegaron a un oasis, donde decidieron bañarse. El que había sido abofeteado y herido empezó a ahogarse. El otro se lanzó a salvarlo. Al recuperarse del posible ahogamiento, tomó un estilete y empezó a grabar unas palabras en una enorme piedra. " Hoy mi mejor amigo me ha salvado la vida". Intrigado, su amigo le preguntó: - " ¿Por qué cuando te hice daño escribiste en la arena y ahora lo haces en una roca? ". Sonriente, el otro respondió: - " Cuando un gran amigo nos ofende, debemos escribir la ofensa en la arena, donde el viento del olvido y del perdón se encargará de borrarla y olvidarla. En cambio, cuando un gran amigo nos ayuda o nos ocurre algo grandioso, es preciso grabarlo en la piedra de la memoria del corazón, donde ningún viento de ninguna parte del mundo podrá borrarlo ".
El País semanal. 05/12/2009. (Cuidemos a los amigos)
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